Viajar a cualquier rincón de Cuba en los autos clásicos que los cubanos llamamos almendrón es una experiencia única. Con el paso de los años estos pedazos de historia sobre ruedas han llegado a ser motivo de desvelo para coleccionistas de todo el mundo, pero en esta isla caribeña son motivo de identidad e idiosincrasia; una producción que se arraigó desde los años 1930 y que, tras casi un siglo esplendor, continúan transitando por nuestras calles, acompañando a miles de visitantes a conocer la capital cubana, muchas veces llevando consigo un habano.
Capacidad: 30 tabacos



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